Cartas oceánicas

Se hacen goles para despedidas

Con la despedida de Guardiola de aquel Barcelona trepidante, inició un largo periodo de decadencia en el llamado mejor equipo de la historia. Aquella jornada de mayo en el Camp Nou alinearon: Pinto, Montoya, Puyol Mascherano, Thiago, Busquets, Pedro, Messi, Adriano, Keita y Andrés Iniesta; los cambios fueron Cesc por Keita, Tello por Adriano y Xavi por Iniesta. Fue un partido vs el Español en el que Messi marcó cuatro goles, uno de ellos con dedicatoria al entrenador, la noche lo ameritaba. Veinte días después, el mismo equipo ganaba la Copa del Rey vs el Athletic Club en el Calderón, es la última vez que se les vio juntos a equipo y entrenador. Después llegaron Vilanova, en paz descanse; Martino que dura una temporada; y Luis Enrique, que ha decidido marcharse. Del Barça de los seis títulos en un año sobreviven Piqué, Busquets, Iniesta y Messi; el otro es Mascherano que llegó más tarde. Pero en esos cuatro jugadores es donde puede mirarse el desgaste. Futbolistas de una sola pieza, tallados en piedra, han soportado el estilo los últimos cinco años, los de la decadencia. Jugar como lo hacían entonces ya no es sencillo, alrededor de estos hombres se agotó la cantera. Esta semana el Barça encara el último partido de la era. Se trata de un juego al que nunca ha jugado: golear por obligación, no por consecuencia. Vale la pena creer que Piqué, Busquets, Iniesta y Messi, aún conservan aquel espíritu fundador que domina a los clubes que crecen en la tierra. A ese Barça, o lo que queda, le hace falta una buena despedida. No podía haber encontrado mejor situación que una eliminatoria de Champions, con un rival de prestigio y un resultado de leyenda. En algún lugar del Camp Nou, todavía se hacen goles para despedidas como esta. 

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