Cartas oceánicas

China 2026

Nadie sabe dónde jugaremos el Mundial del año 2026, más difícil saber aún, dónde estaremos esas fechas que en términos de FIFA, siempre parecen tan cercanas. La aprobación de ese Mundial con 48 selecciones, con gran probabilidad de jugarse en China, se discute como si esto sucediera a partir de mañana. Durante los últimos 87 años, entre 1930 y 2017, la Copa del Mundo ha incrementado hasta en un 100% el número de participantes en su fase final; de 13 subió a 16, después a 24 y luego a 32 equipos. La cifra parece imponente pero no lo es tanto en función del número de países afiliados al organismo: 211 en total. Si los planes de expansión de Infantino siguen adelante, en “China 2026” apenas participaran 22% de las selecciones reconocidas por FIFA, muy poco en términos absolutos. El reto de Infantino, y éste debería ser a corto plazo, está en dinamizar las interminables eliminatorias rumbo a los Mundiales. Ahí radica una de las grandes oportunidades de la nueva FIFA, donde la competencia de selecciones que ni con 48 lugares aspiran a jugar un Mundial, cobre mayor sentido, tenga más significado. Incrementar el número de participantes parece, a simple vista, la primera medida para conseguirlo. En los últimos días se analizó con seriedad la posibilidad de unificar en un futuro a las dos confederaciones americanas en una sola: 51 selecciones nacionales se repartirían 14 lugares para el continente aproximadamente. La idea no es mala para el espectáculo, pero muy difícil de llevar a la práctica. Habrá tiempo para estudiar este modelo, sobre todo para  revisar muy a fondo la vieja iniciativa de convertir a los torneos continentales como Copa América o Eurocopa en un estupendo sistema clasificatorio rumbo a los mundiales. 

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