Cartas oceánicas

Incendio en la casa de piedra

Pocos equipos en el mundo de cualquier deporte, habían conseguido patentar la fórmula del éxito con tanta originalidad como lo hizo el Barcelona de la última década. Un dominio parecido al que ejerció aquel cuadro podía encontrarse en la misma época, pero con serias discrepancias sobre estilos, en la dinastía de los Patriotas de Nueva Inglaterra, la quinteta de Lakers, el poderío de la escudería Red Bull, y el relevo jamaicano 4x100. Todos ellos basaron gran parte de sus triunfos desde principios de siglo alrededor de figuras con dimensiones históricas: Tom Brady, Kobe Bryant, Sebastian Vettel, Usain Bolt y desde luego, Lionel Messi. Pero en el Barça, además de Messi, existía un material que daba consistencia a esa piedra filosofal declarando la forma de jugar y determinando la forma de ganar: cantera. Colmado de este mineral precioso, el Camp Nou logró modificar los valores del mercado: tres de los grandes tesoros del futbol mundial, Xavi, Messi e Iniesta, habían costado un quinto y no tenían precio de venta. Sucedía lo mismo con el resto del plantel: Puyol, Valdés, Busquets, Piqué o Pedrito, fueron encontrados, pulidos y exhibidos, en el mismo yacimiento. Atada a esa roca que distingue a La Masía, la invaluable casa llegó a parecer indestructible desde afuera; el problema estuvo adentro, donde se agrietó. Al borde del precipicio y con 222 millones bajo el colchón, el Barça saldrá esta noche al campo del Bernabéu a defender la fachada, es lo último que queda de una civilización que logró que el futbol pusiera los pies sobre la tierra. A partir del Barça la mayoría de equipos en el mundo, incluso el Madrid, volvieron a mirar hacia abajo. La pena de esta historia es que haya sido La Masía, una casa de piedra, la que se incendió. 

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