Cartas oceánicas

El extraño abandono del equipo olímpico

Los últimos cuatro años el futbol mexicano se mantuvo colgado de una meritoria medalla olímpica. Uno de los triunfos más significativos de las selecciones nacionales con límite de edad, sirvió para endulzar el periodo más crítico de la mayor: su tormentosa clasificación al Mundial de Brasil, la eliminación, el ridículo en la Copa América de Chile y el posterior escándalo con su entrenador. Durante este tiempo, México tuvo la oportunidad de contagiarse del juvenil espíritu de aquel equipo, pero cuatro años más tarde, el futbolista mexicano tiene menos oportunidades en su Liga, solo dos clubes, Pachuca y Chivas, mantienen firme su compromiso con la cantera y el quinto partido sigue siendo lo único que importa. El oro de Londres, un bien patrimonial de nuestro futbol, se dilapidó. El extraño abandono en el que se encuentra la selección olímpica, coincide con la pérdida de los derechos de transmisión de los Juegos de Río 2016 que sufrió la televisión abierta. Tal parece que si un evento deportivo no forma parte de la programación dominante, entonces no interesa, ni se le apoya. Por primera vez en mucho tiempo, los partidos oficiales de una selección mexicana de futbol, no serán transmitidos en “cadena nacional”. El torneo olímpico de futbol donde México defiende el título, se convirtió para algunos, en un suceso menor. No hay campañas a favor, no hay porristas, no hay cobertura, no hay obligaciones deportivas en la convocatoria y lo peor de todo, no se respeta al campeón. ¿Por qué iba la Federación a luchar por una selección que no ofrece un retorno comercial a sus televisiones oficiales? Raúl Gutiérrez y el equipo que ha formado, viajan solos a la defensa del campeonato. Más vale solos que mal acompañados. Éxito.

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