Cartas oceánicas

Aún existen aficionados que mandan

Como aficionado al futbol conviene disfrutar al Barça, también, fuera del campo. Porque siendo la organización de mayor crecimiento económico y deportivo de los últimos tiempos, mantiene o renueva sus ideales bajo un principio que hoy parece insólito: los aficionados tienen voz y voto. El FC Barcelona es una asociación privada que forman personas físicas sin ánimo de lucro. No es la única ni la que más socios tiene, Benfica, Bayern, Arsenal y Real Madrid lo superan, pero sí es la que sostiene los estatutos más democráticos. Ese compromiso en un futbol dominado por tiranos, millonarios y la FIFA, existe. Fue un socio del Barça quien ejerciendo su derecho a la información descubrió irregularidades en el contrato de Neymar. El socio denunciado es ex presidente y está siendo juzgado. Son seis socios elegidos por sorteo los que vigilan las próximas elecciones. En las que otros seis, entre una masa social de 153,458, aspiran a presidir su club consiguiendo el voto de 110 mil socios mayores de edad, con antigüedad mínima de un año, que no tengan suspendida la condición de socio y estén al corriente de sus pagos. De los cuales, 74% son hombres, 26% mujeres, el 37% vive en Barcelona, 50% en el resto de Catalunya y el 13% fuera de ella. El 20% de los socios son niños, 16 mil menores de cinco años y dos de ellos, son hijos de un capitán del primer equipo: Gerard Piqué, el futbolista en activo con mayor antigüedad como socio del club fue registrado por su abuelo, también socio, desde el día que nació. Votar en el Barça significa elegir desde el patrocinio en la camiseta, hasta la implicación que el club debe mantener o no, con el movimiento independentista catalán. Un fenómeno comercial, social, político y familiar.  

 

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