Cartas oceánicas

La excepción y la regla

El Barça de Luis Enrique, un equipo sobre el que pesaba una maravillosa condena, ha ido superando cada una de las marcas que heredó. Está cumpliendo temporada y media pero da la sensación de haber inaugurado otra época brillante en tan solo dieciocho meses. Poco tiempo para tanto futbol. El último hito de esta breve etapa, una racha de veintinueve partidos sin derrota, agrega rigor a sus estadísticas. Los números del Barça, el más delicado de los clubes en el mundo, son de acero. Si el equipo de Guardiola que ganaba jugando bien, fue la excepción que modificaba la regla, el equipo de Luis Enrique es la regla. Con 23 victorias, seis empates, 87 goles a favor y solo 15 en contra, ha dejado en el camino rivales de Liga, Copa, Champions y Mundial de Clubes. Pero los números, que son muy fríos, apenas pueden detallar la magnitud de la racha. Si para Luis Enrique era complicado superar los 28 partidos sin perder de Guardiola, hacerlo jugando igual, o mejor, era imposible. Este Barça lo logró. Ha mejorado la patente. Algo difícil de conseguir en un futbol industrializado. Es ahí donde radica su grandeza: convertir la estadística en una obra de arte. Ganar dejó de ser una obligación, ahora es un ejemplo. Ganar a cualquier precio hoy suena a delito. Los próximos meses volverán a ser claves en la historia del futbol, por ahora, no se asoma en ninguna de las competiciones un rival que pueda discutirle la repetición de los tres principales títulos en juego. Nos enfrentamos nuevamente, al dominio de un equipo sobre la especie. Un fenómeno que parecía repetirse cada 30 años, amenaza con reeditarse en mucho menos tiempo de lo esperado. El Barça de Luis Enrique puede fundar con algunos meses, una nueva era.

josefgq@gmail.com