Cartas oceánicas

La era del hielo en la era digital

El viejo movimiento olímpico impulsado por valores humanos, encontró en las nuevas tecnologías un importante motor de desarrollo que le permitirá acortar distancias entre las audiencias que le consideran una tradición desvencijada, y las que pueden reconsiderarlo como un movimiento moderno, cercano y de última generación. El futuro de Los Juegos, en sus dos versiones, no depende del alcance masivo que hasta hace poco tiempo le ofrecían los antiguos formatos de transmisión, sino de la captura de emociones que puedan ser emitidas, recibidas y elegidas por los aficionados al deporte de forma individual. A lo largo de la historia los eventos deportivos han funcionado como plataformas de lanzamiento para los grandes sistemas de comunicación. La evolución de la televisión, por ejemplo, desde su emisión en directo, hasta su emisión a color o en alta definición; siempre estuvo vinculada al impacto que produce en millones de personas un Mundial de fútbol. Puede decirse que este tipo de acontecimientos de carácter universal, fueron el eje de la transformación tecnológica aplicada a la comunicación. Hasta que la tecnología rebasó al deporte y este tuvo que ponerse en sus manos para evolucionar. Así llegamos hasta los Juegos Olímpicos de invierno, inaugurados hoy en Pyeongchang, donde el principal reto del COI será encender a millones de personas a través de una conexión cada vez más íntima con una nueva generación de aficionados que demanda interactividad, movilidad, inmediatez o sensaciones que a través de la realidad virtual, como en el caso de Pyeongchang 2018, le permitan formar parte de una experiencia deportiva singular. Fríos y ajenos a tanta gente, los Juegos Olímpicos de invierno apuestan toda su belleza a la era digital.

josefgq@gmail.com