Cartas oceánicas

El equipo perfecto

La selección neozelandesa de rugby, los extraordinarios All Blacks, no solo lograron convertirse en el equipo más exitoso de su género, también, son uno de los equipos más importantes en la historia de cualquier deporte. Con una mística inigualable de juego, herederos espirituales, portadores de símbolos unificadores, dueños de una fuerza inspiradora y recientes tricampeones mundiales, son el mejor ejemplo de cómo el deporte y todos sus propósitos -comerciales o humanos- puede conciliar intereses sin evadir ninguna responsabilidad: son ganadores, admirables, socialmente comprometidos y además, un estupendo negocio. No hay equipo en este momento y en ningún lado, tan perfecto como los All Blacks. Representantes de un estilo original, ceremonial y competitivo, trascendieron más allá del rugby; una disciplina con enorme sentido del deber, el respeto y el honor. Son el único equipo en el mundo, más famoso que el deporte que practica. El rugby puede ser un gran desconocido en buena parte del planeta, pero los All Blacks, son una de las grandes celebridades deportivas de nuestra era. En paralelo, Nueva Zelanda, una nación integradora y respetuosa, encuentra en su selección nacional la embajadora ideal. Más que un grupo de jugadores, son un robusto cuerpo diplomático que promueve las señas de identidad de su tierra en todos lados. Sin importar afición, gusto o nacionalidad, causan adhesión por sí solos. No se puede pedir más a un equipo deportivo, cuya principal obligación tras ganar el Mundial y en voz de sus jugadores, es volver a casa para transmitir su legado a los jóvenes que les sustituirán. Según los All Blacks, festejar un campeonato significa envejecer, sentarse en un sillón y compartir el recuerdo.  

 

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