Cartas oceánicas

El entrenador franquicia

Pocos entrenadores en la historia han tenido un inicio de carrera tan arrasador como Zinedine Zidane, menos entrenadores aún, lo lograron habiendo sido enormes figuras en el deporte que ahora dirigen. Un caso de éxito tan poco común como el de Zidane no es exclusivo del futbol; en baloncesto, beisbol, futbol americano o en cualquier deporte de conjunto, las grandes estrellas cargan con el peso de una leyenda que les impide envejecer. Y volverse entrenador, significa abandonar esa leyenda, por lo tanto envejecer. Del uniforme, al saco y corbata, hay un profundo cambio de piel. Zidane lo ha hecho muy bien, su recuerdo como futbolista se mantiene fresco y su presente como entrenador empieza a tener memoria: 3 Títulos, uno de ellos la Champions League, 54 partidos dirigidos, 42 victorias, 10 empates y tan solo 2 derrotas. Respaldado por números inimaginables para un debutante, hay que remontarse a los inicios de Guardiola para encontrar un suceso similar. En su año de debut Guardiola dirigió 62 partidos, ganó 42, empató 13 y perdió 7; eso sí, levantó 6 títulos, un dato que parece inalcanzable en cantidad, pero sobre todo inigualable en calidad, por la forma en que ganó en cada uno de ellos. A Zidane le queda un largo camino como entrenador, títulos pendientes como Liga y Copa, y la elección de un estilo que lo defina más allá del que le arropa en un Club que lo tiene todo como Real Madrid. El único problema, si es que debemos llamarlo así, es que por encima del lugar que ocupa en estos momentos, -campeón de Europa con Real Madrid- , hay muy pocos sitios a dónde ir. El gran triunfo de Zidane está por llegar, veremos si este Club acostumbrado a proyectos menores de tres años confía en la personalidad de un entrenador franquicia.

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