Cartas oceánicas

Los discursos de Leningrado

Natalia Vodianova saldrá al escenario, provocará a la corte, caminará con el trapío de las esculturales modelos rusas y detallará la cultura que envuelve al Palacio Konstatin. Lujo, distinción, derroche, poder y seducción, el ambiente favorito de los directivos del fútbol mundial. Con un largo sorteo de clasificación, Rusia 2018 arranca mañana en San Petersburgo. Los famosos sorteos de FIFA forman parte de una particular visión de la realidad. El mundo es una esfera transparente, los países pelotitas de un mismo color y todos sus habitantes son felices gracias al fútbol. La vergüenza de FIFA no tiene límite, en menos de una semana se lanzaron billetes sobre el presidente, un miembro de su comité pagó una fianza de diez millones de dólares para salir de la cárcel, el tesorero de Conmebol fue encarcelado y una selección nacional llamó ladrona a la extremidad más podrida de su organismo, pero FIFA, sigue viviendo en esa atmósfera “Blatteriana”. Los discursos de Blatter y Putin coincidirán por primera vez desde que el FBI investiga la candidatura. Del presidente del futbol se espera una enésima defensa de su puesto. Pasteurizadas al máximo, las palabras del último de los dictadores deportivos del siglo serán apoyadas por el presidente de Rusia, en este momento, el único aliado que tiene Blatter. Putin lanzará un mensaje más duro, incluso amenazante. Condenará las investigaciones, sugerirá un complot y desde su ciudad natal, el antiguo Leningrado, recuperará el vigor político que alteraba a Washington cuando los líderes de la Unión Soviética se dirigían al mundo. En medio, el futbol, la modelo, los jugadores desenrollando papelitos y la orquesta. Fanfarrias: FIFA está viva, Putin le hará una transfusión.  

 

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