Cartas oceánicas

Cristiano no se pinta las canas

Fabricado para marcar tendencias, la carrera de Cristiano Ronaldo ha sido expuesta como ninguna otra a las fuerzas del mercado. Dueño de un poder de convocatoria inusual dentro y fuera de los terrenos de juego, su principal fortaleza siempre fue mantener al deportista al margen del producto. Con 33 años y las primeras canas pintando su engominada cabellera, las dudas sobre el apasionado fenómeno fan que representa aparecieron cuando sus múltiples sponsors se preguntaron qué hacer con un veterano al que el rostro se le arruga y las piernas empiezan a fallarle. Las respuestas que el marketing suele encontrar cambiando la envoltura, Cristiano las ofreció modificando el contenido: entrado en años se convirtió en un sabio jugador de futbol. Los últimos meses de su carrera, con la Champions encarrilada y un Mundial por delante, han servido para confirmar la inteligencia que un deportista de sus capacidades, demuestra cuando el entorno cambia. Supo adaptarse al tiempo, elige las batallas, analiza los momentos, elude las portadas rosas y protagoniza las deportivas administrando sus impresionantes condiciones físicas con la astucia del veterano. Ahora es un viejo capitán al que el paso del tiempo le está ayudando a jugar mejor. El reto más complicado de un atleta estelar, es envejecer con dignidad. Cristiano ha dejado atrás el empaque del futbolista moderno para convertirse en un clásico al que la veteranía le sienta bien. Esa madurez que se traduce en sabiduría, le ha permitido marcar el ritmo de una temporada desgastante llegando a las etapas clave en plenitud de facultades. Sus cuatro goles ayer, que lo convierten en el goleador más enrachado de Europa, nos recuerdan que el futbol no se trata de correr más, sino de correr mejor.  

josefgq@gmail.com