Cartas oceánicas

Materia prima o materia gris

La imagen de Cristiano cruzando la escalinata de los tribunales de justicia, es proporcional a la imagen de Cristiano subiendo a recoger el Balón de Oro; ambas impactan la trayectoria de un deportista que hace de todos sus movimientos un acontecimiento público: se esperan 120 periodistas cubriendo la noticia para 30 países, lo que garantiza un buen número de primeras planas con fotografía y titular. Culpable o inocente por presunto delito fiscal, el daño que produce la escena de una comparecencia judicial distribuida por medio mundo, lastima la compañía del jugador más comercial de todos los tiempos. La marca CR7 es una exitosa envoltura que a veces no permite distinguir dónde empieza el producto, termina el futbolista o habita el ciudadano. Será difícil en este caso que hoy tiene sus primeros testimonios, separar las tres partes que en conjunto forman una de las carreras deportivas mejor estructuradas del mercado. Dueño de un tremendo atractivo dentro y fuera del campo, el trabajo de Cristiano consiste en mantener su forma regular de juego, factor cumplido con creces; y mantener encendido su sex appeal, variable que lo distingue del resto de futbolistas en los grandes almacenes. Es difícil, decíamos, saber si Cristiano al igual que Messi, toman decisiones estratégicas sobre sus negocios, o conspiran para obtener rendimientos por encima de una política fiscal. Ambos casos tienen dos aristas muy filosas: si el ciudadano tenía conocimiento de lo que sucedía a su alrededor es cómplice, y si el futbolista no se enteraba de lo que firmaba, es un bulto. De cualquier forma, la imagen del producto pierde. La investigación a Cristiano puede cambiar la percepción que tenemos sobre los deportistas como materia prima o materia gris. 

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