Cartas oceánicas

La cruzada o la reforma

La cruzada que encabeza la Conade, relanzada con una sonada detención, promete ser muy larga.

Cualquier iniciativa para limpiar las bases es positiva, pero el deporte mexicano necesita, más que una desgastante lucha entre bandos, una profunda reforma humana; convertido en uno de los principales ejes del populismo, nuestro deporte carece de una estructura sostenible que le permita formar parte de los programas de salud pública y educativos en el país.

El gran problema no es que el deporte mexicano siga al margen del proyecto de nación, sino que México todavía no resuelve el rezago en los principales motores de su inconcluso desarrollo social: salud, seguridad, educación y crecimiento económico.

Cuando México decida que el éxito para producir futuros campeones olímpicos se encuentra en los principios del desarrollo social, deberá enfrentar otro nivel de reforma estructural, con distinto componente humano a las anteriores, pero con la misma urgencia.

México debe elevar al Congreso una auténtica reforma deportiva, cuyos valores funcionen como catalizador del resto: salud, educación, seguridad, competitividad, comunicaciones. México necesita moverse en equipo, el deporte, con su pasión, alegría, energía, fortaleza, entrega y ejemplo, nos da la oportunidad de arrancar ese gran movimiento.

En esa reforma la implicación de los medios y la iniciativa privada es fundamental, para promoverla y sostenerla; ningún programa deportivo en el mundo puede mantenerse sin la decisiva participación de todos los sectores.

Tampoco puede fijarse un rumbo si el programa deportivo de un país se detiene o modifica cada seis años en función de los cambios de gobierno, el largo plazo es fundamental y su estricto cumplimiento, algo delicado. 

josefgq@gmail.com