Cartas oceánicas

El clásico original

Real Madrid y Barcelona han sido los clásicos más constantes entre los clásicos. No hace mucho tiempo, este partido compartía audiencia con Boca vs River, Inter vs Milán y en menor medida, con Liverpool vs United. Eran los años noventa, los ingleses se estaban quitando de encima el hooliganismo y se reorganizaban para crear la Premier League. Hasta entonces el inglés era un campeonato encerrado en una isla. Se pegaban mucho. Pocos estaban pendientes de él. La liga dominante era la italiana. Ninguna estrella se le resistía. Con el Milán de Sacchi a la cabeza, Juve, Roma, Inter, Nápoles, Parma, Sampdoria, Fiorentina y Lazio, jugaban el mejor futbol del mundo. Pero el cable, que había nacido unos años antes en los ochenta, apenas tenía penetración en los hogares. Aquellos equipos no gozaron de la difusión que hoy ofrecen los medios digitales. La mejor etapa del Calcio se quedó en el videotape. Lo mismo pasó en Argentina, el último resplandor de esta Liga coincidió con el lanzamiento de Torneos y Competencias, TyC. La productora de televisión que convirtió este campeonato en un producto extraordinario. Jugaban el River de Francescoli, el Boca de Marcico y Mantecas Martínez, al que llegaron Caniggia y Maradona, y el Velez de Bianchi, Asad y Chilavert. Llegó Menem, la crisis, el corralito y todo quebró. Antes y después de todos ellos, Madrid y Barça siempre estuvieron ahí. A través del radio, los ocho milímetros, el technicolor, la televisión abierta, por cable, satelital, on demand, internet, Roja Directa, Facebook, Twitter y YouTube, continuaron en el primer plano del futbol. Siguen en su lucha, el uno contra el otro y ambos, contra el resto. Sin importar la generación y su tecnología, nunca abandonaron.  

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