Cartas oceánicas

El clásico del Hard Rock

Con más de mil periodistas acreditados, transmisión a 175 países y una audiencia estimada en 400 millones de personas, el clásico Madrid vs Barça que se jugará en Miami el fin de semana, invade los terrenos del Super Bowl. El partido, al que no asistirá Cristiano Ronaldo, pero sí Lionel Messi, ha provocado un significativo éxodo de aficionados que desde hace unos días continúan llegando a las costas de Florida. La demanda por un boleto para el juego entre dos de los tres equipos con más seguidores en el mundo, presentó el mismo comportamiento de mercado que tienen los grandes eventos deportivos en Estados Unidos: agencias de viajes, tour operadores, líneas aéreas, patrocinadores, grupos de amigos, peñas y en general, aficionados con un alto poder adquisitivo, se convirtieron en un atractivo segmento de mercado capaz de lograr que el Madrid-Barça de Miami se vuelva una lucrativa tradición anual. Y quizá, un día no muy lejano, en lugar de este partido amistoso se juegue uno oficial. El impacto económico del clásico en el Hard Rock Stadium con su exótico acompañamiento festivo y tropical, tendrá repercusión inmediata en la geografía política del futbol dominada por sus dos principales Ligas: la Premier y La Liga. Antes de que los ingleses sigan conquistando territorios, como lo hicieron con el mercado asiático, los españoles enviaron a sus dos poderosos representantes a plantar bandera en la Florida, desde donde planean controlar el mercado continental. La plataforma hispanoamericana es fundamental para el crecimiento del futbol español en su lucha por equilibrar el dominio británico en el resto del mundo. Shanghái es a la Premier lo que Miami puede ser para La Liga, una capital estratégica del mercado internacional del futbol.

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