Cartas oceánicas

Ciudadanos

Liderando a los cinco clubes ingleses que cabalgan por Europa con jinetes de invencible armadura, el City de Guardiola terminará el año convertido en el equipo a vencer. Por fin, la ciudad de Manchester encontró un tremendo rival en el otro barrio: el United volvió a jugar el papel del vecino pequeño. Una nueva victoria del City (1-2), ayer en Old Trafford, deja la Premier al borde del aburrimiento: ningún equipo en la historia del futbol inglés ha remontado una diferencia de once puntos rumbo al campeonato. Solitario en la punta de la tabla, Guardiola no dirige un grupo de estrellas, su equipo, muy civilizado, parece una sociedad hecha a la medida que el técnico ha ido formando ciudadano por ciudadano, sin que ningún jugador destaque por encima del resto. Si en Barcelona llegó a ponerse en duda que las manos del entrenador nunca fueron tan determinantes como los pies de Messi, en Machester puede establecerse que el método y trabajo de Guardiola es categórico: la última versión del City tiene registrados los derechos de autor, la gran figura es el entrenador. Invicto tras 18 partidos de Liga, acumula 14 victorias consecutivas, la mejor racha de todos los tiempos en una misma temporada en la Premier League. Dueño de un estilo que desafía la forma de disfrutar el futbol en los costumbristas campos ingleses, llenos de honor y bravura, el City se desmarca de una vieja escuela que millones de libras después, ha empezado a modernizarse. El éxito de este cuadro basado en la ruptura de las tradiciones es amenazante; si con el Barça Guardiola demostró que se podía ganar todo jugando bien, con el City está inaugurando otro paradigma: mucho futbol, muchas victorias y mucho dinero, pueden existir en la misma ciudad.   

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