Cartas oceánicas

Desapareció Cenicienta

Vuelve la Champions League en su fase de octavos, esa que a mediados de febrero ayuda a calentar las gradas con olor a castaña, caldo, café, bufandas y Heineken sin alcohol. Entre todos los enfrentamientos -todavía quedan siete campeones de Europa involucrados sobre dieciséis equipos- hay uno que destaca por la gestión que han hecho ambos clubes con presupuestos limitados en sus ligas: Sevilla vs Leicester tienen en sus manos el honor de la Premier y la Liga. En ellos, y no en los grandes de España o Inglaterra con un dominio de mercado arrasador ante cualquiera, es donde puede existir una verdadera respuesta a la pregunta que lleva haciéndose el futbol la última década: ¿Cuál es la mejor Liga del mundo, la española o la inglesa? El vigente campeón de la Premier se ha desplomado en Inglaterra. Hace un año con un equipo más barato que el actual, su posición era primero de la tabla con cinco puntos de ventaja sobre el Tottenham, segundo lugar. Hoy, con una plantilla cercana a los 200 millones de euros, se coloca en la decimoséptima a dos puntos de la zona de descenso. Su rival en esta fase, el Sevilla, lleva varios años peleando los primeros puestos de la Liga y siendo el gran protagonista de la Europa League con un presupuesto menor al del Leicester actual; la clave no está en el dinero sino en el estilo de juego, la calidad de sus jugadores, entrenadores y la competitividad de sus rivales. Vale más ser tercero, cuarto o quinto en la Liga, que ser campeón en la Premier. No son el City, el United, el Madrid o el Barça, los que van a acabar con el debate, a ese nivel apenas se establecen diferencias. Serán el competitivo Sevilla y la desaparecida Cenicienta, el Leicester City, los que pondrán a cada campeonato en su lugar. 

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