Cartas oceánicas

Un campo sin FIFA

En medio del mayor escándalo en la historia del futbol saltarán mañana al campo dos escuadras centenarias. Athletic Club de Bilbao con 117 años de trayectoria y FC Barcelona con 116, superan el siglo de vida. Están aquí antes que la FIFA, fundada en 1904. Como muchos otros clubes, nunca necesitaron del organismo para existir ni desarrollarse. Más que equipos de futbol son dos culturas. La Final de la Copa del Rey que los enfrenta, sirve como ejercicio de reflexión. Athletic Club y Barça, instituciones talladas en madera, representan muchos valores que el juego ha ido menospreciando: viven de lo que producen, forman jugadores, hacen deporte, son grandes canteras. El tiempo y el mercado sin embargo, fue más rudo con el estilo de vida que decidió adoptar el Athletic, su caso, es un milagro anti sistema. Arrinconado por el euro, desafiado por las leyes de competencia y orgulloso de su terquedad, todavía funciona con mucha valentía gracias a tres cosas: honor, familia y tradición. El Barça su rival, más intrépido y vanguardista, prefirió asomarse al mundo y después al universo para evolucionar sobre las piedras de aquella vieja Masía. Mantuvo su casa en paralelo a un enorme modelo de expansión. Hoy es el club mejor organizado de todos. Aun coinciden en algo, se mueven como asociaciones civiles, están unidos por sus socios. Miles de personas que temporada tras temporada ponen dinero de sus bolsillos para mantenerlos. Exigen y eligen a sus dirigentes democráticamente para gestionar los beneficios que el entorno les ofrece: contratos, derechos y patrocinios, que reinvierten y siguen adelante. No se guardan un centavo. Defienden aquello que hizo grande al futbol hace más de cien años: la gente, no la FIFA.  

 

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