Cartas oceánicas

El otro camino rumbo a la MLS

Nacido en Juárez, Miguel Aguilar llegó a Estados Unidos como tantos niños mexicanos. Su historia no pretende reivindicación ni reconocimiento porque, entonces, habría tantos monumentos como inmigrantes. Criado en Sacramento, California, por su madre y su hermana, con 11 años había cambiado de residencia en nueve ocasiones. Miguel encontró en el futbol el camino del colegio. Continuó jugando y estudiando hasta graduarse con honores en diciembre de 2014 por la Universidad de San Francisco. Terminó la carrera en 3 años y medio con uno de los mejores promedios de su generación. Jugó para los Dons 72 partidos y formó parte del primer equipo de la Conferencia Oeste en todas sus categorías. Mediocampista, mexicano, perfil derecho, se convierte en figura del futbol universitario estadunidense. En su cuarto año y con el título de Licenciado en Finanzas en la mano, consigue trabajo como futbolista profesional. En enero de 2015, el DC United lo recluta en primera ronda del Súper Draft. Debuta en la MLS jugando 13 partidos, cuatro de ellos como titular. Con 21 años, es el futbolista más joven de los Black and Red dirigidos por Ben Olsen. Aguilar no es Lampard, Gerrard, Kaká ni Villa, llegó por un camino muy distinto, pero igual de valioso para desarrollar la identidad del futbol en Estados Unidos. La MLS, una organización con mayúsculas -reglamentos, distribución de ingreso, venta conjunta de derechos, sistema de transferencias, medicina deportiva, responsabilidad social, seguridad, orden, expansión y desarrollo-, no llama la atención en México por sus armaduras. Al futbol mexicano no le importa por qué llegan jóvenes como Miguel a la MLS, lo que le preocupa, es por cuánto Chicharito y Giovani acabarán ahí. 

 

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