Cartas oceánicas

Cámara lenta

Tiempo, inversión y costumbre para imponerse a las tradiciones del juego, necesita la tecnología aplicada a los partidos de futbol. Un deporte cuya pluralidad impide dejar contentos a todos. No importa el resultado o los colores, el futbol siempre tendrá margen de discusión, incluso para discutir sobre tecnología. Las primeras pruebas, un lento acercamiento a lo que podría ser un importante progreso en las decisiones arbitrales, son eso: pruebas. Y como tal deben tomarse. El sistema tendrá que medirse en campeonatos completos, con partidos decisivos, frente a audiencias gigantescas y jugadas determinantes, que influyen en el camino de un título y la historia de un equipo. Homologar los recursos tecnológicos en todos los campos de juego y torneos profesionales será un enorme reto, pero una vez que la FIFA ha dado el paso definitivo no puede mirar atrás. Las aplicaciones deberán contar con todo el apoyo de Ligas y federaciones en el mundo, porque no puede impartirse justica barata o cara en función de un mejor o peor equipamiento. Es justicia y punto. No es lo mismo la Premier que el Calcio, el Calcio que la Bundelsiga, o la Liga española que cualquier campeonato que tomemos como ejemplo. En función de una mayor o menor inversión en tecnología, dependiendo los alcances económicos de cada Liga, las prestaciones del sistema pueden variar, y eso, no garantiza que los esperados apoyos tecnológicos para los árbitros sean iguales en todos lados. La tecnología siempre ha ido un paso por delante del deporte, no importa cuál sea el deporte, y no debe esperarse que de una temporada a otra las herramientas aplicadas mejoren el juego. Algún día tenía que llegar ese cambio y por fin se ha establecido, ahora toca verlo evolucionar.

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