Cartas oceánicas

Balón desinflado...

Nada va a impedir que Cristiano Ronaldo recoja su cuarto Balón de Oro, el determinante paso del atacante por Champions y Eurocopa, es un acontecimiento difícil de ocultar al jurado: puede decirse que a simple vista, Cristiano será elegido como mejor jugador del mundo. La entrega del Balón de Oro ha gozado de enorme credibilidad por décadas, porque su elección logró esquivar los intereses que solían rodear a la vieja FIFA. Nacido en la redacción de France Football, el reconocimiento cobró relevancia a partir del rigor que un grupo editorial ofreció al trofeo. Su objetivo era premiar de forma independiente, sin intermediarios ni presiones del mercado, al futbolista del año. Pero con el tiempo el premio fue perdiendo la lucidez de su elección, lo que le daba su mayor lustro, y ganando la brillantez de un acontecimiento muy bien organizado, promocionado y transmitido. FIFA, que no podía demeritar la importancia de un trofeo votado por periodistas en todo el mundo, decidió sumarse al juego y avaló su entrega los últimos años sabiendo que el premio que otorgaba el organismo, el llamado FIFA World Player, nunca alcanzaría la trascendencia del Balón de Oro. Así que FIFA y France Football unificaron criterios desde el 2010 pero este año el acuerdo se rompió, y volverán a entregarse reconocimientos separados. La publicación francesa seguirá con su Balón, y el organismo ofrecerá los premios “The Best” a lo más destacado del año a partir de una votación mixta: jugadores, entrenadores, periodistas y aficionados que participan mediante una plataforma digital. Va a ser muy interesante observar cómo Cristiano puede ganar un trofeo y perder el otro; más interesante será, ver como intentan desinflar la credibilidad del tradicional Balón de Oro. 

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