Cartas oceánicas

El armisticio de Cornellá

Nada supimos de Osasuna los primeros 20 minutos de esa tarde, todas las jugadas fueron en su marco: ocho centros al área, tres remates a puerta, uno de ellos salvado en la línea y un gol. El de Colotto al minuto 21. El Espanyol que buscaba un punto en casa ganaba sin problema. Pero si sus futbolistas -entre los que se encontraba Héctor Moreno que jugó todo el partido-, estaban arreglados sobre todo por motivos de apuesta como se investiga, a partir del minuto 22 debían dejarse empatar. Y de inmediato, al 22’, llega el primer centro de Osasuna y segundos después, su primer remate. Durante los siguientes 20 minutos Osasuna centra el balón siete veces, remata cinco veces a portería, cae en un fuera de juego, pide penalti por una mano, comete dos faltas y marca un gol: Acuña al 43’ empata el partido entrando solo con marca muy floja de Moreno y Víctor Sánchez. En el tiempo transcurrido entre ambos goles, Espanyol centra dos veces la pelota, comete siete faltas y remata una vez al marco. Recula. Tras el empate los jugadores se marchan al vestuario y en los siguientes 45 minutos juegan el partido en silencio. En aquel momento el Espanyol de Aguirre aseguraba la salvación de forma matemática con el resultado. En esta ocasión era Osasuna, su rival, y no su equipo, quien necesitaba sumar fuera de casa. Empatado, el juego se corta, se cometen once faltas, se atiende a un jugador lesionado, los técnicos hacen seis cambios, se pierde tiempo. Aguirre al 64’ saca al rumano Torje, su mejor atacante esa tarde. Al 87’ mete al veterano Capdevila como un homenaje a su carrera y el partido se diluye entre silbidos. En 25 jornadas de Liga Osasuna no había tenido la pelota, ese día gana la posesión. Fue el armisticio de Cornellá.

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