Cartas oceánicas

El año del mono

Las grandes franquicias del futbol mundial no han dejado pasar la oportunidad de hacerle un guiño al mercado chino. Una postal de todos los jugadores de Real Madrid felicitando el año nuevo –año del mono- que arrancó hoy, da cuenta de lo hipócrita que puede ser este negocio. Agotado el mercado europeo, por maduro, la financiación para los próximos veinte años de los principales equipos europeos, al margen de los ingleses, deberá llegar de China en forma de contratos publicitarios territoriales, derechos de explotación digital, desarrollos turísticos, e-commerce, giras oficiales, venta de jugadores a su Súper Liga y venta acciones a sus empresarios, que les permitan ir ganando posiciones en algunos de los clubes más tradicionales del mundo. Los chinos, que negociarán con la nueva FIFA la organización de un Mundial, están dispuestos a comprar de todo menos porteros. Por alguna inexplicable razón, en China creen que los porteros son los hombres más importantes del juego, así que por reglamento todos los porteros deben ser chinos. Por eso la gran batalla de los clubes europeos por atraer el capital chino no está en los despachos, sino en los campos. La fundación, administración y explotación de escuelas de futbol en su territorio es crucial. Se trata, por tanto, de una enorme cruzada al interior del mercado más grande del mundo, en la que instituciones como Real Madrid, Barcelona, United, Liverpool, Bayern, Milan o Juve, buscarán embotellar la esencia de su éxito y distribuirla antes que vender camisetas. El negocio del futbol en China que pronto empezará a reventar mercados, no estará en los traspasos ni los souvenirs; quien logre evangelizar a los chinos vendiéndoles un estilo de juego, será millonario.   

 

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