Cartas oceánicas

Alemania ayer, hoy y mañana

No es la final de la Copa Confederaciones frente a Chile el partido más importante que jugará el futbol alemán este fin de semana, su selección Sub 21, también finalista en la Eurocopa de la categoría, enfrentó hoy a España, con quien rivaliza por ser una de las mejores canteras del mundo en estos momentos. En los últimos diez años, a partir de su fracaso en el Mundial del 2006, Alemania condicionó su futuro a la formación. En los Sub 21 alemanes, un equipo que asimila a la perfección el estilo del campeón de Brasil 2014, se encuentran asegurados los próximos tres Mundiales: la riqueza futbolística juvenil de los alemanes garantiza prosperidad. Herederos de Kroos (27), Özil (28), Khedira (30), Hummels (28), Müller (27) o Reus (28); los dorsales de Draxler (23), Ruediger (24), Ginter (23), Brandt (21), Mustafi (25), Goretzka (22), Emre Can (23), Kimmich (22) o Werner (21), todavía muy jóvenes; son un puente generacional exacto con las promesas Gnabry, Kempf, Jung, Meyer, Selke o Toljan; que buscaron el segundo campeonato europeo Sub 21 en la historia de Alemania. La cantidad de figuras entre los 19 y los 29 años que componen estas tres selecciones alemanas: la Sub 21, la alternativa de Confederaciones y la que jugará el Mundial, ofrece un panorama desolador para cualquiera de sus rivales hasta el Mundial del 2022. Con futbolistas amasados en equipos de primera línea de Champions League y otros en pleno desarrollo dentro de la Bundesliga, los alemanes acumulan una gran cantidad de talento con un promedio de edad muy bajo para seguir compitiendo a estupendo nivel una década más. Hoy todos cuestionan qué se pudo hacer para vencer a Alemania ayer; la pregunta correcta debe ser: qué se puede hacer para no perder con ella mañana. 

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