Cartas oceánicas

Veinticinco

Veinticinco años necesita el futbol para desarrollar una escuela. Antes de ser homologada, su fundador tuvo que modificar comportamientos, rebelarse contra algunas leyes, establecer condiciones en todos los campos y conseguir discípulos. Cuando un entrenador logra que su equipo juegue dos temporadas igual, ha encontrado un método. Cuando alcanza fases finales utilizando el mismo método, obtiene reconocimiento. Cuando gana su primer título, al método le llaman estilo. Cuando algunos equipos intentan detenerlo, el estilo es una tendencia, y cuando el resto de equipos deciden imitarlo, ese estilo se ha convertido en una nueva corriente de juego. Pero la escuela de un entrenador queda oficialmente fundada, cuando los futbolistas que dirigió se retiran y destacan como entrenadores. Rinus Michels dirigió a Cruyff, y Cruyff confirmó la escuela de Michels. Cruyff dirigió a Guardiola, y Guardiola desarrolló la escuela de Cruyff. Hay veinticinco años de vida entre cada uno de estos ciclos, los mismos que separan a Marcelo Bielsa de su primer título como entrenador. En aquel Newell’s de principios de los 90, coinciden dos juveniles que asimilan desde el primer día el profundo ideario del técnico que los debutó. Eduardo Berizzo y Mauricio Pochettino, van a ser fundamentales en los éxitos de un revolucionario Bielsa, y resultarán trascendentales en su herencia como entrenador. Dos equipos están llamando la atención por su método de trabajo y su estilo de juego: el Celta de Berizzo, y sobre todo, el Tottenham de Pochettino. El sublíder de la Premier, es la auténtica sensación del campeonato por encima del enternecedor Leicester de Ranieri. Pochettino logra que la escuela de Bielsa evolucione, veinticinco años después. 

 

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