Cartas oceánicas

Simulacro.

Del triunfo trascendental a la derrota típica, estos son los extremos de una selección que no encuentra un punto medio en la historia de su juego. La gira europea dejó un cuadro muy sólido. El México que enfrentó a Holanda es un equipo estupendo que puede ganarle al que sea. Tiene estilo, figuras, jugadores con cartel europeo, otros emergentes y un Héctor Herrera formidable. El que jugó con Bielorrusia en cambio, parece capaz de perder con cualquiera. Fue una selección común y corriente. Partir un equipo que funciona bien, en dos que funcionen más o menos, no tiene ningún sentido. Es dar mucha ventaja. Nunca entenderé que Herrera no lleve lo mejor que tiene a la Copa América, a ese que han dado por llamar el México “A”. Pero viendo ayer el nivel del cuadro “B”, la Copa de Oro puede correr riesgo. Un torneo que cuando se gana sabe a poco y cuando se pierde deja mal sabor durante un buen tiempo. Faltan cinco días para el sorteo de los grupos en Chile 2015. Uno de los últimos simulacros que se hizo, emparejó a la selección mexicana con Brasil, Paraguay y Venezuela en el Grupo B. En caso de terminar primero enfrentaría al segundo mejor tercero de la primera fase: Perú, Bolivia o Ecuador por ejemplo. Siendo segundo, enfrentaría al primero del C, que podrían ser Argentina o Uruguay. Me gustaría que conociendo a sus rivales, la selección, o quien decida en ella, tomara en serio este torneo. Ese estúpido celo en Concacaf por la participación de México en Conmebol, hace mucho daño. El prestigio que México lleva buscando con su famoso “quinto partido” en los mundiales, lo alcanza igual o incluso lo supera, siendo campeón continental. Creo que vale más ser el campeón de América, que un cuartofinalista del Mundial.

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