Cartas oceánicas

Simeone: épica y época

El Atlético de Madrid jugará su tercera final de Copa Europea de Campeones en 113 años de historia, dos de esas tres finales las alcanzó en los últimos tres años: 2014 en Lisboa y ahora 2016 en Milán. Ningún dato explica mejor la importancia que tiene Diego Simeone en la trayectoria de este club. Un técnico épico, de época y profético, recogió un pueblo acostumbrado a transitar por la tragedia, el sufrimiento, y le enseñó a ganar. Le educó. Por lo tanto su influencia ha sido cultural, y en el futbol apegado a reglamento, no hay cultura mala. Diferentes, quizá mayores o menores, desarrolladas o primitivas, pero ninguna mejor que la otra. Con Simeone, el Atlético encontró un modo de vida que hace feliz a su gente y esto es irreprochable. Por más que el mundo censure su estilo, viven los tiempos más emocionantes desde su fundación, su equipo les pertenece y no hay manera de convencerles para cambiar este sentimiento. Su momento es envidiable, de ahí tanta repulsión y remilgo contra un cuadro ganador. La semifinal de Champions entre el Bayern de Guardiola y el Atlético de Simeone, recuperó el gran debate del futbol: cuánto ganar y cómo perder. En este caso el Atlético ganó mucho y el Bayern murió con honradez. El mismo debate se instaló en las redes cuando el Barça de Guardiola enfrentó al Inter, Chelsea y Real Madrid de Mourinho. Todas esas versiones de juego, bien definidas por sus entrenadores, confirman que para construir equipos ganadores hay que llevar un estilo a su máxima expresión. El futbol pertenece a los tercos, aquellos como Simeone o Guardiola que deciden seguir un camino sin dar la vuelta. Sin arrepentimiento. Elegir una forma de vivir, es tan importante como elegir una forma de morir.  

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