Cartas oceánicas

Señales del futuro

El Cosmos de Nueva York, pionero del soccer estadunidense, no solo representó la incursión más exitosa de los Estados Unidos a ese deporte extraño y aburrido al inicio de los años setenta para sus ciudadanos, con el tiempo, también se convirtió en un clásico del futbol mundial. Un ícono de la cultura “pop”. Cuarenta años después y a pesar de jugar en Segunda División, sigue siendo la franquicia más emblemática entre la MLS y la NASL. Mañana el Cosmos visita La Habana. Llegará con Pelé al viejo estadio Pedro Marrero donde juega la selección cubana de futbol. El partido que enfrenta a Cuba vs Cosmos, es la primera visita en años que un club profesional hace a la isla. Restablecidas las relaciones entre ambos países y al margen de las razones políticas y comerciales, los Estados Unidos no mandan un equipo de beisbol ni de basquetbol; mandan un equipo de futbol. Durante las últimas semanas, han demostrado un insólito y repentino interés por este deporte a todos los niveles. Basta con detenerse a analizar las razones de sus autoridades frente al caso FIFA, en las que destacan la enorme relevancia social y formativa que tiene el futbol para niñas y niños en su país. Su intervención y entendimiento con las grandes potencias europeas, Inglaterra, Alemania, Italia, España y Francia, resultará determinante para desinfectar el futuro del futbol. Ya no se trata de una selección competitiva y una Liga de imparable crecimiento como la MLS, los Estados Unidos, como lo demuestran las señales a nivel gubernamental, están dispuestos a involucrarse de manera directa y definitiva en el desarrollo del futbol mundial que tan buenos resultados ha dado en sus programas educativos, deportivos y desde luego, comerciales.  

 

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