Cartas oceánicas

Segunda lectura

Una Liga que parecía atada se rompió. En menos de dos semanas el Barça, un líder invicto, invencible y con un juego increíble, perdió la ventaja más clara que cualquier equipo de las cinco grandes Ligas había tenido durante la temporada. Su desplome propone dos lecturas. La primera: técnico y jugadores menospreciaron a sus rivales dando aire a sus perseguidores; y la segunda: la Liga Española es la más competitiva del mundo.

Esta segunda lectura no convence a la mayoría, que sigue pensando que Real Madrid, Barcelona y en los últimos años Atlético de Madrid, mantienen grandes diferencias con el resto de clubes. Es verdad que el español ha sido el último campeonato de futbol europeo en acoger un régimen equitativo en la distribución de ingresos, pero también es cierto que sus técnicos, directores deportivos, preparadores físicos y formadores de inferiores, están a la cabeza del futbol mundial. Por debajo del Barça, Atlético y Real Madrid, hay una Liga que no goza de la visibilidad que ofrecen los grandes medios, en cambio funciona a la perfección como detectora de talento y promotora de postulados: el balón como método, el medio campo como principio, el espectáculo como fin y la evolución del juego como objetivo.

Ninguna Liga en el mundo posee tanta riqueza táctica y técnica como la española. De esto dan cuenta los numerosos registros de sus futbolistas por Europa, junto a la gran cantidad de entrenadores españoles que han llevado sus ideas hacia otras Ligas. Con tres puntos de ventaja sobre el Atlético, su rival de mañana en Champions, y cuatro sobre Real Madrid, faltando seis fechas, el futuro del Barça no se decide arriba, al contrario: la tabla general de la Liga es una lectura que debe hacerse desde abajo.   

 

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