Cartas oceánicas

Reducción al absurdo

En Inglaterra 66 Italia vence a Chile y pierde con Corea del Norte y Unión Soviética en primera ronda. Era el equipo de Albertosi, Facchetti, Mazola, Rivera y el sensacional Luigi Meroni, juvenil del Torino atropellado meses después. A estos menores de 24 años se suman Dino Zoff, Gigi Riva, Boninsegna y Domenghini para ganar la Eurocopa del 68 y caer vs Brasil en la Final de México 70. Fue la primera generación de futbolistas nacida bajo la prohibición de extranjeros en el Calcio. Oriundos argentinos, brasileños y uruguayos, más europeos, arrasaban la cantera italiana, —como está sucediendo en México—. El veto inició en 1965 y se extendió hasta 1980. Durante quince años sus equipos solo contrataron italianos produciendo tres generaciones de futbolistas que coronan el Mundial de España 82 con una squadra inolvidable. Al veterano Zoff se sumaron Baresi, Bergomi, Cabrini, Collovati, Gentile, Scirea, Vierchowod, Antognoni, Dossena, Oriali, Tardelli, Conti, Massaro, Altobelli, Graziani, Galli y Paolo Rossi. Cuarenta y cuatro años después Italia era campeona del mundo. El Calcio recuperó la base y abrió las fronteras al Nápoles de Maradona, la Juve de Boniek y Platini, el Udinese de Zico, la Roma de Falcao, la Sampdoria de Toninho Cerezo, la Fiorentina de Sócrates, el Inter de Passarella y Mathaus y, el Milán de Gullit, Rijkaard y Van Basten. Todos querían jugar allí, pero Italia solo admitía tres extranjeros por equipo. Los mejores. Hasta que la ley Bosman derriba el muro, el Inter de Mourinho gana una Champions sin italianos en el campo y es eliminada en primera ronda dos Mundiales seguidos: 2010 y 2014. El Calcio replantea la reducción de extranjeros al mínimo cuando la Liga MX roza máximos absurdos. 

 

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