Cartas oceánicas

Raúl Jiménez al límite

Raúl Jiménez se juega en la quinta jornada de Liga, un buen pedazo de campaña. Suena extremista, pero es real. No es que así suceda en el futbol europeo, es que así sucede en estos tiempos de cierta memoria, de poca paciencia en Ligas de máxima competencia. No hace mucho tiempo, 11 días, Simeone y el Atlético ganaban en el Bernabéu. Eran la pareja perfecta. Eso decía su hinchada. La misma que hace 72 horas silbó los cambios y las decisiones de su entrenador en pleno Calderón. El sector fundamentalista de la tribuna protestó la sustitución de Griezmann por Raúl García, entendiendo que era Jiménez quien debía salir. Jiménez abandonó el campo minutos después por Cerci y aunque la opinión estaba dividida, se escucharon más los abucheos. El Calderón es un campo mítico, su afición tiene solera, pero guarda rincones sospechosos. En los grandes estadios siempre hay clanes, existen reventadores. Esta noche en Almería lejos de la presión de su estadio, pueden pasar dos cosas: que Simeone mantenga su inconmovible confianza en Jiménez poniéndolo de titular, o que lo utilice de cambio liberándolo de cierto compromiso. En cualquier caso jugará y el delantero mexicano tiene que anotar. Lo necesita tanto como su entrenador. Simeone asume responsabilidad en la ubicación de Jiménez en su esquema, los pocos balones que llegan al atacante son de espaldas al marco. El promedio de goles en su corta carrera dice que marca un gol cada 212 minutos. La ocasión más cercana que ha tenido en España, el gol anulado contra Celta, sucedió al cumplir 218 minutos jugados en la Liga. Apenas unos centímetros le impidieron cumplir con la estadística. Pero se acaban el tiempo y el espacio. Hoy debe anotar, cruzar la frontera y seguir adelante.

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