Cartas oceánicas

Pereza, avaricia, ira, lujuria, envidia, soberbia y gula

El futbol es uno de los pocos géneros humanos donde gestionar la abundancia, es más complicado que vivir al día. Suele pensarse que los técnicos con planteles opulentos llevan una temporada más perezosa que aquellos con planteles reducidos. Hacer válida la frase de cabecera: “Con ese equipo cualquiera sale campeón”, no es tan sencillo como parece. Si los grandes clubes invierten sin avaricia en grandes planteles, es porque tienen contratados grandes técnicos para administrarlos. Con todo respeto para Simeone, por ejemplo, no es lo mismo dirigir al Madrid y al Bayern, que al Atlético donde nunca sobra nada. El caso de Ancelotti es dramático. Le sobran jugadores que todo el mundo deseaba y le faltan jugadores que solo él necesitaba. Sin menosprecio de Kroos y James, dos estupendos futbolistas, el Madrid funcionaba hace tres meses como una maquinaria de relojería. Ancelotti encontró el equipo perfecto que durante años buscaba su presidente. Ahora frente a la abundancia, contrario a lo que parece, tiene que volver a replantearse todo. Si con el sobrecupo de futbolistas en medio campo no bastaba, Modric, Alonso, Khedira, Isco, Illarramendi, Kroos y James, está por alcanzarse también el overbooking al frente. Con Cristiano, Bale, Benzema y probablemente Falcao. Ancelotti, aunque no lo diga, era más feliz con su antiguo cuadro al que apenas le faltaban detalles, que con éste. En apariencia el equipo más lujurioso que puede montarse, pero en el que muchos de sus integrantes duplican posiciones generando estrés futbolístico por el cambio de obligaciones en el campo, que desatará la ira de varios. El Madrid ya era un equipo envidiable, las nuevas contrataciones lo hicieron soberbio, pero lo de Falcao, es gula.

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