Cartas oceánicas

El PSV de Guardado, Moreno y Cocu

No era un partido fácil para el entrañable PSV, un club que desde hace algunos años promueve la nueva cultura del futbol mexicano. Pero jugándose el pase a cuartos de final en el Calderón, uno de los estadios mas bruscos del mundo, se plantó con un cuadro emotivo, dirigido por un técnico independiente y con dos jugadores fundamentales que interpretan como pocos el novedoso estilo de su entrenador: Héctor Moreno y Andrés Guardado sostuvieron los andamios de su equipo en defensa y medio campo. Guardado alcanzó el nivel de institución con el PSV y Moreno confirmó su función estructural: es el eje de Phillip Cocu. Al llegar los penaltis, ambos futbolistas asumieron el liderazgo que la Champions exige a las figuras. Cumplieron con la etiqueta. Hace tiempo que el futbol holandés aprovecha como ninguno las facultades del jugador mexicano, que parece haber encontrado en la Eredivisie una escuela, un hogar y una responsabilidad que en otros sitios no le han concedido. Sin importar la presión que el dinero ejerce sobre países con Ligas más poderosas, Holanda ha sabido mantenerse como el gran laboratorio del futbol europeo, siempre tiene algo que proponer. En ese espacio dedicado al progreso del juego, se agradece la confianza y el gusto que los holandeses tienen por nuestros futbolistas. Un síntoma que comprueba el gran talento que hay en México y lo poco desarrollado que está. A pesar del resultado, la noche del Calderón deberá recordarse como una de las páginas más brillantes del futbol mexicano en Champions League; dedicado, disciplinado y decidido. Si el PSV logró llevar el juego frente al Atlético hasta el último disparo, en gran parte se debió a la jefatura de Héctor Moreno y la gerencia de Andrés Guardado. 

 

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