Cartas oceánicas

Obama y el deporte

La vieja FIFA cayó durante la administración de Barack Obama, al presidente de Estados Unidos hay que agradecer la implicación que sus instituciones han procurado en una investigación que todavía, el FBI y el Departamento de Justicia mantienen sobre el organismo. Obama es un presidente cuya afición al deporte fue claramente documentada durante su mandato. Reconocido basquetbolista en su época estudiantil y fiel seguidor de los Toros de Chicago, su relación con los programas deportivos norteamericanos y el ejemplar marco que los sostiene, siempre tuvieron un papel preponderante en su política. Puede decirse que Obama jugó limpio. No es de extrañar que al acercarse el fin de su periodo, el jefe del Estado norteamericano haya dejado un duro mensaje dirigido al Comité Olímpico Internacional en una de sus últimas comparecencias privadas en un medio de comunicación. En entrevista con la revista New York Magazine, Obama recordó el proceso de elección de la sede olímpica para los los Juegos de 2016 en la que el COI declinó la candidatura de Chicago, su ciudad natal, en beneficio de la brasileña. La decisión tomada en Copenhague en aquel congreso al que asistió como parte de la presentación estadunidense, fue catalogada como “bastante corrupta” por el Presidente de Estados Unidos, para terminar comparando a la FIFA con el COI. Su declaración no es una cuestión menor, se trata de la sensación de uno de los últimos líderes mundiales, aún en funciones, que gozan de una credibilidad y reputación intachables en términos de política internacional. Obama deja un deporte sano, limpio, ganador, y deja claro, que la lucha de su país contra la corrupción instalada en los dos grandes organismos deportivos a nivel mundial, seguirá adelante.   

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