Cartas oceánicas

Neza es papá del América

Antonio Mohamed llega 20 años tarde al América, el Turco cumplía con todos los requisitos para ser leyenda en Coapa, pero cayó en Neza, otro barrio bravo donde su futbol suavizó el áspero paisaje urbano y extirpó al americanismo. El rollizo talento de Mohamed, junto al de Reinoso, Marín, Cornero, Cabinho, Muñante, Osvaldo Castro, Zelada, Aguinaga, Santos, Cardozo y Miguel Calero, es de lo mejor que ha venido al futbol mexicano. Todos ellos enormes futbolistas y personas, gente que ayuda a hacer Patria, la mayoría echó raíces en nuestro país y crió familia, eso es cariño del bueno. El mexicano es un futbol noble con el “extranjero”, lo arropa. Pero si México sigue confiando en jugadores sudamericanos se debe a esa lista de figurones en la que Mohamed destaca junto a Carlos Reinoso, los únicos que han triunfado como jugadores y entrenadores. Coincidieron por cierto en aquel descarado Toros Neza de los noventa, donde alguna vez se retaron a golpes, cuestión de genio. Entonces lo mejor de América eran Leo Beenhakker y sus africanos, cesado por aquel oscuro Rubolotta. El América se fue a pique mientras Mohamed se volvía ídolo, dueño de una imaginación inquieta y un carisma fabuloso. Intentaron firmarlo, justo cuando aparecía Cuauhtémoc Blanco. Pero el Turco al igual que Cardozo, contemporáneo, se negaron a escuchar las despampanantes ofertas que llegaban de Chapultepec. Eran dos trovadores, de los que ya no tocan. Finalmente jugará para América, la elección es ideal, perfecta. Mohamed garantiza continuidad social más que futbolera, porque al igual que Herrera, descubrió su vocación de entrenador en un equipo atrevido, idealista y con un futbol municipal como el de Toros Neza que hoy sigue educando al América. 

josefgq@gmail.com