Cartas oceánicas

Neymar: cuestión de opinión o cuestión de tiempo

Hace mucho tiempo se acabaron las unanimidades en el futbol, ni siquiera Messi, un jugador que reúne todas las fantasías que pueden cumplirse dentro del campo, es capaz de hacer coincidir la opinión en torno a su juego: algunos dicen que le falta un Mundial; otros, los que hinchan por Real Madrid y que no son pocos, sostienen que está por debajo de Cristiano; y no sobran aquellos que le consideran un futbolista sin liderazgo. Cuestión de tiempo. Así que si el futbol no concede a Messi unanimidad, mucho menos lo hará con Neymar y su juego. El brasileño, dueño de un estilo festivo, vuelve a ser centro de una discusión internacional que se divide entre aplausos por sus piruetas con el balón, o reproches, considerándolas una falta de respeto al rival. Neymar, que se crió con una buena dosis de alegría por el juego, entiende el futbol como un arte de magia, a fin de cuentas, de eso trataba el viejo futbol brasileño que tanta admiración causó por el mundo. El problema no es que Neymar esté convencido de su juego, su problema, es que juega como brasileño antiguo en un futbol moderno; en el que Brasil incluido, se ha vuelto muy serio. El debate continuará durante toda su carrera y se incrementará cada vez que encare con sus recursos mágicos a los recios defensores europeos de los que todavía quedan muchos tallados en piedra. A mí me gustan por igual los malabares de Neymar pegados a la raya con el partido empatado a cero, que con el partido ganado cuatro por cero. Cuestión de opinión. Pero la verdad, son más los trucos que intenta cuando su equipo domina el juego, que cuando lo tiene cuesta arriba. Volvemos a la cuestión del tiempo, si Neymar quiere ser un futbolista auténtico, un brasileño clásico, debe serlo en cualquier momento. 

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