Cartas oceánicas

Mourinho y Guardiola se reciclan

Cuando British Telecom entró de lleno a la puja por los derechos de futbol inglés con Sky, su negocio modificó sustancialmente la forma de comunicar y de vender. La oferta de una compañía muy seria que vendía servicios de telefonía, datos y televisión conectada cautivó la parte más valiosa del mercado británico: el corazón de los aficionados. British Telecom no solo representaba una nueva opción para transmitir la señal de la Premier League, su inversión multiplicaba el poder de un campeonato al que la Liga y la Bundesliga, empezaban a amenazar. La apuesta de una "telco" tan poderosa por distribuir la más británica de las pasiones a través de su tecnología, funcionó como una perfecta palanca de crecimiento; es el círculo virtuoso del futbol: los clubes recibirían mayores ingresos, la Premier llegaría a más personas a un precio cada vez más accesible, los patrocinadores obtendrían más puntos de contacto con los fanáticos gracias a la multidistribución, y la compañía tendría clientes más satisfechos. Todos los factores que mueven el negocio de una Liga permanecieron alineados. El gran milagro de la Premier no es haberse convertido en una organización modélica en el mundo de los deportes, sino haber mantenido un crecimiento sostenido durante tantos años. Cuando Mourinho y Guardiola se enfrenten mañana en el viejo campo de Old Trafford, una buena parte de los aficionados del City y del United, clientes de British Telecom, volverán a pagar con mucho gusto la factura mensual de su operadora de servicios digitales: telefonía, internet, televisión y futbol. El caso es envidiable, porque el dinero que grandes compañías como esta ponen en juego, logra reciclarse, tiene un retorno con el que todos los involucrados están conformes.

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