Cartas oceánicas

Mourinho, Guardiola y Ancelotti: la norma de los tres años

El Arsenal es la última reserva protegida del futbol mundial, conserva el técnico, el estilo, las costumbres y la misma educación. En los últimos 19 años, nadie interfirió con las ideas del entrenador y nada interrumpió su trabajo; Arsene Wenger es el límite de la continuidad. Un concepto defendido por muchos como la única fórmula del éxito. El Arsenal sin embargo, no ha alcanzado la cantidad y calidad de títulos que se supone deberían llegar manteniendo un proceso tan perfecto. Mientras los últimos 10 campeones de Champions League, campeones también en cada una de sus Ligas, han cambiado en promedio hasta cuatro veces de entrenador, el modelo continuista del Arsenal va quedándose sin argumentos. La mayoría de los grandes clubes europeos, aquellos que marcan tendencia, no están dispuestos a mantener el mismo técnico más de tres años. Por otro lado, los grandes técnicos, aquellos que se mantienen en la elite, tampoco están dispuestos a soportar tanto tiempo en el mismo equipo. Tres años parecen ser la norma establecida por directivos, entrenadores e incluso jugadores, cuyas relaciones terminan estallando regularmente a mitad de la tercera temporada. Mourinho, Guardiola y Ancelotti, son el mejor ejemplo de la norma de los tres años. Los técnicos más ganadores de la última década, acumulan 10 equipos dirigidos en conjunto y la próxima temporada, volverán a firmar por otro club: Mourinho sonará para el PSG, Ancelotti puede acabar en el Bayern y no sería raro que el Chelsea, pujara con el City por Guardiola. La continuidad en el futbol moderno, sujeto a números antes que razones, empieza a oler a mito. Lo que importa es la velocidad a la que puede ganarse un título y la rotación del entrenador.

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