Cartas oceánicas

Motín en la República Oriental

Quince clubes sudamericanos se amotinaron el lunes en Montevideo: River, Boca, San Lorenzo, Racing, Colo-Colo, Universidad de Chile, Universidad Católica, Olimpia, Cerro Porteño, Liga de Quito, Melgar, Sporting Cristal, Peñarol, Nacional y el River Plate uruguayo. Desafían a Conmebol con la fundación de una Liga Sudamericana de Clubes de Futbol. El escuadrón no tiene el apoyo de equipos brasileños, siempre leales a las dinastías que inseminó Havelange. Pero los rebeldes encabezados por argentinos y uruguayos, tienen entidad para poner de rodillas al organismo. En los próximos días redactarán su estatuto, reglamentarán su asociación, elegirán presidente, consejo directivo y oficialmente, la Liga Sudamericana de Clubes de Futbol como alternativa a Copa Libertadores, podría quedar constituida. La misma semana, pero en Milán, el Bayern Múnich a través de Rummennige desempolvó aquella iniciativa que tanto inquietaba a Platini: crear una Liga común Europea entre los 20 mejores equipos del continente prescindiendo del formato UEFA Champions League. De inmediato Agnelli, dueño de la Juventus, secundó la propuesta. Ambos movimientos de carácter subversivo, coinciden en algo: los grandes clubes a cada lado del Atlántico, no quieren que Conmebol y UEFA sigan explotando sus derechos internacionales de televisión. Este concepto de ingresos, el más jugoso del futbol, fue el móvil que desató la investigación del FBI alrededor de las confederaciones. El 26 de enero habrá nuevo presidente en Conmebol y un mes después, FIFA y UEFA elegirán al suyo. Los clubes saben que contrario a las selecciones nacionales, son negocios independientes de las mafias federativas. Rumbo a las elecciones, arrancan el partido presionando al rival.

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