Cartas oceánicas

México: semifinalista en América y clasificaría en Europa

Los últimos 10 días hemos visto jugar a las 40 mejores selecciones del mundo, a falta de un par de africanas, Holanda, y quizá alguna asiática, 16 cuadros americanos y 24 europeos, nos dan una idea de los cambios que el futbol experimentó desde el Mundial de Brasil. Dos años son muy pocos para hablar de evolución, así que analicemos momentos de los principales equipos. Por orden alfabético: Albania es un simpático; Alemania es un campeón ecuánime; Argentina es Messi; Austria un complemento; Bélgica un chico educado; Brasil no es nadie, ya ni siquiera es Dunga; Bolivia se me había olvidado; Chile un breve campeón; Colombia un descastado; Costa Rica un aprendizaje; Croacia a veces muy bueno, otras no tanto; Ecuador la mitad de nada; Eslovaquia solitario; España favorito; Estados Unidos un necio con buenas intenciones; Francia un obligado; Galés un luchador; Haití un souvenir exótico; Hungría una buena historia; Inglaterra la peor víctima de la Premier; Irlanda del Norte un vecino; Islandia un pequeño amigo; Italia un cruel acreedor; Jamaica un futbol playero; México (lo guardamos para el final); Panamá el recién llegado al barrio; Paraguay un anticuado; Perú una casualidad; Polonia un siglo; Portugal una desilusión, con o sin Cristiano; República Checa un sistema; República de Irlanda un espíritu; Rumania un recuerdo; Rusia un nuevo rico; Suecia era Ibrahimovic; Suiza siempre será neutral; Turquía un cuarto menguante; Uruguay un guerrero cansado; Ucrania un autónomo, y Venezuela un vino joven. Volvamos a México, un equipo que hoy, está muy bien dirigido; capaz de ser semifinalista en Copa América y clasificarse a segunda fase en Eurocopa: su nivel mundial, por encima de media tabla. 

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