Cartas oceánicas

México vs Camerún, Blatter, Neymar y Croacia

Queda claro lo que México va a enfrentar. Después de Camerún, una victoria obligada por las circunstancias, tiene delante a Brasil y su bendito Neymar, a Rousseff, Blatter, FIFA, el arbitraje y desde luego a Croacia. Un buen equipo que con todo y sus equivocaciones, atroces las del Pletikosa, debió llevarse un empate. Pero el Mundial lo recibió con crueldad. Si Croacia no merecía ganar, mucho menos Brasil. Superado por las sensaciones inaugurales y ambientales. Blatter se empeña en reelegirse, pero éste fue su último pecado. Está condenando al futbol. Que entre los detalles encubiertos que rodearon una ceremonia exclusiva para la televisión y un partido feo, Neymar rescató como ángel de la guarda. Esta mañana Neymar es el Primer Ministro del Mundial. Levantó a su equipo de unos primeros minutos desgraciados, incluso el diez, lejos de su delicadeza, tiró un codazo revelador a Modric. Amonestado Neymar y perdiendo Brasil al 12’ con autogol, el partido entró en zona de advertencia: prohibido perder. Los croatas destacaban por sus personajes, cuando Modric y Rakitic cobraron influencia dominaron Sao Paulo. Pero no fueron constantes. Todas sus jugadas al ataque se quedaron en buenas intenciones. A Croacia le faltó el colmillo que al árbitro le exigieron en regiones críticas. No hay forma de justificar el penal de Lovren a Fred, el delantero brasileño incluso fue tronco al caer. Neymar, llamado a todo en este Mundial, cobró la falta en medio del alboroto que se estaba generando a través de las redes sociales, pero con 22 años maneja esas mareas como nadie. Era el segundo gol de la noche para Neymar. Único hijo de Brasil en todo el campo que al margen del nepotismo, mereció ganar. México tiene la palabra.  

 

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