Cartas oceánicas

Messi: el quinto elemento

El futbol de Lionel Messi agotó los números para explicarlo y las palabras para describirlo, cualquier frase que intente elogiarlo es repetitiva y cualquier dato que arroje su carrera es valioso. El quinto Balón de Oro en sus manos da cuenta de ello y al final, parece que será la forma más práctica para resumirlo: el futbol de Messi es un valor seguro. A lo largo del día -otra vez el día de Messi- no faltarán las voces que, indignadas, consideren que un futbolista no puede ser considerado el mejor de la historia si en su vitrina no aparece una Copa del Mundo. Lo relevante es que Messi aspira a serlo, para muchos ya lo es, sin la necesidad de ganar un Mundial con Argentina.

Una selección histórica, clásica, pero con menos aficionados que el Barça, un equipo seguido en todos los rincones de la tierra. Como el oro, Messi ha cotizado cada año a la alza en los principales mercados donde su club va ganando seguidores: el europeo, el asiático, el americano, el africano. Su internacionalización lo ha convertido en el futbolista más universal de la historia. Messi pertenece más al mundo, que a la Argentina. Culpa de ello han tenido, por encima de cualquier título, sus cuatro Champions League. El torneo que ha marcado la moderna afición de nuestro tiempo. Se puede nacer en Pekín, crecer en Nueva York o vivir en El Cairo, pero identificarse con el mismo equipo de futbol: el Barça de Messi, un elemento común para un buen pedazo de la humanidad. Contra esto no hay Mundial que valga. Recibe su quinto Balón de Oro en plenitud, es favorito para repetir en Champions y desde luego, volver a empezar el camino rumbo a otro Mundial para intentar ganar algo con la Argentina, de lo mucho que ha ganado con el mundo.   

 

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