Cartas oceánicas

Messi contra el Mundial

Otro gol de Messi, no podía ser nadie más, da otra Liga al Barça y lo lleva de la mano a la Final de Copa en Barcelona y a la Final de Champions en Berlín. No parece que Athletic Club y Juventus puedan impedirlo. Al Barça se le ve entero en un tramo de campaña donde las piernas pesan y el fútbol es espeso. Ayer ganó el primero de tres títulos que pueden sumarse a una colección al alcance de muy pocos jugadores en la historia. Quizá al alcance de ninguno. Messi también va camino de su quinto Balón de Oro, en este momento no tiene rival, y va camino también de la Copa América, la pequeña y simbólica revancha de un Mundial al que llegó en su peor momento. A pesar de todo lo que ha ganado y aún puede ganar, un sector del medio, la mayoría identificado con un fútbol que sigue considerando al Mundial un torneo sagrado, no concede a Messi el lugar que el tiempo le está guardando. Son muchos los jugadores y técnicos, actuales o retirados, y cada vez son más, los que ya consideran a Messi el mejor futbolista de todos los tiempos. Su tiempo, el tiempo de Messi, ha sido dominado por un torneo que determina al mejor equipo del mundo por encima de cualquier selección nacional. La regularidad, constancia y competitivad que exige la Champions no tiene comparación y Messi, está por ganar su cuarta Champions League con 27 años y enorme brillantez en su juego. Aunque para muchos, ésta hazaña continuará siendo irrelevante mientras no gane ese Mundial. Es muy probable que nunca lo gane pero lo que es casi imposible, es que el futbol del mañana vea un futbolista campeón del mundo que además haya ganado cuatro Champions League. La leyenda de Messi no necesita un Mundial, pero los que vengan, necesitarán muchas Champions League.   

 

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