Cartas oceánicas

Guardiola después de Messi

Un contraataque al minuto 21 de partido desmontaba la táctica inicial del City: en cinco toques, Messi para Neymar y Neymar para Messi, el Barça marcaba el 0-1 en la ciudad de Manchester.

Era el décimo gol que Guardiola recibía de su célebre ex equipo en los cuatro partidos que lo ha enfrentado: seis se los ha hecho Messi y los otros cuatro Neymar, el dato explica el dominio que las grandes individualidades mantienen sobre cualquiera de los grandes estilos.

Dicen que Guardiola tardó 18 meses en lograr que el Bayern jugara como él quería; menos tiempo tardó en demostrarse que aquel Bayern jamás tendría, ni por asomo, un futbolista que soñara ser Messi, ni siquiera uno parecido a Neymar.

Según los minimalistas, la carrera de Guardiola como entrenador quedará marcada por sus triunfos en la Champions con el Barça o sus derrotas en la Champions contra el Barça; en ambos casos, hay un factor imperdonable que utilizan sus detractores: Guardiola ganaba gracias a Messi y Messi siempre derrotó a Guardiola.

La trascendencia del entrenador, contada así, contra su ex equipo y el mejor jugador de su época, corre el riesgo de ser mal interpretada por los aficionados que resumen la historia en una noche de Twitter. Dos hombres cambiaron el curso del juego en los últimos diez años, Messi en el campo y Guardiola en el banco.

El futbolista fue la piedra angular que el técnico encontró para demostrar sus fundamentos: si Messi presiona, presionarán todos; luego Messi era un genio, pero Guardiola consiguió algo que aún contando con Messi parecía imposible de cambiar: la forma de jugar de los entrenadores y la forma de pensar de los jugadores. El futbol de los próximos 30 años no podrá explicarse sin la influencia de ellos dos.

josefgq@gmail.com