Cartas oceánicas

Messi y el Barça: gente normal

En épocas como la nuestra, una imagen, un gol y una jugada, tienen la capacidad de volverse una cápsula del tiempo. Y futbolistas como Messi, tienen la facultad de dominar el tiempo. A esto en el deporte se le llama inmortalidad. Dentro de muchos años, el aficionado del futuro rebobinará esta época que creemos nuestra y la hará suya también. Entonces Messi, donde quiera que se encuentre, seguirá vigente y quizá nosotros con él. Ayer volvió a dejar un momento para el futuro. La jugada del penalti frente al Celta, que está dando tres vueltas al mundo, forma parte de su patrimonio como jugador. Éste y muchos otros detalles en su carrera, servirán para expresar lo que nos tocó vivir a quienes pudimos verlo jugar en directo. No hará falta más explicación: bastará con escribir Messi en un buscador y aparecerán ésta y todas sus grandes jugadas. Pocas cosas le faltaban por intentar en un partido de futbol. Una de ellas, producto de su imaginación y el placer que encuentra en el juego, era hacer de un penalti un pase de gol. El gesto, varias veces recreado con éxito o sin él a lo largo de la historia, necesita la colaboración de un equipo, un compañero y un entrenador. Así que el gol de Suárez a pase de Messi al cobrar un penalti, expresa también el grado de especialización sobre el concepto equipo que ha alcanzado este cuadro de futbol. Hay algo en este Barça de la última década que muy pocos equipos en la historia pudieron conseguir: divertirse jugando en torneos de alta competición con la pureza de quien juega un partido con amigos en un playón. La normalidad con la que el Barça ha entendido el futbol definirá la magnitud de su obra: se trataba de un equipo sencillo, lo único que hacía era jugar con un balón.   

 

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