Cartas oceánicas

McLaren: ahí tienes la raza de Pérez

Conduciendo como ayer no costará mucho colocar a Sergio Pérez en los asientos que en principio quedarán disponibles para la próxima temporada. A las cualidades de Checo al volante de McLaren agreguemos madurez, en Austin fue un piloto confiable. Su carrera fue perfecta, defendió la posición (7) desde el arranque y durante 56 vueltas con mucha autoridad sobre el motor. En todo momento superó las prestaciones de su coche, incluso llegó a rodar sexto en un apasionante duelo inicial con Alonso, puro automovilismo. Lo mejor de esa máquina pesada y tosca fue el piloto, Checo estuvo por encima de McLaren, lo que se espera de un campeón. No era una carera fácil, sobre Pérez pesaba el ambiente festivo de Austin, un auténtico Gran Premio de México y el ambiente nocivo del paddock que le despide. Fue el nombre más mencionado del fin de semana. Minutos antes de la salida le arrancaron una entrevista a pie de pista, dos preguntas, sin quitarse las gafas oscuras se limitó a agradecer el apoyo y la motivación que le daba la gente. No dijo más. Estaba claro que tenía la rabia por dentro y conducir en ese estado casi siempre termina mal. Pero demostró templanza en el momento más crítico de su carrera. El espectáculo de la Fórmula Uno ha caído en un bucle, el demoledor dominio de Red Bull y Vettel, ocho Grandes Premios ganados en forma consecutiva, se presta al juicio fácil. Parece que todo lo que está por debajo suyo es chatarra. Mucho tendrán que modificarse los reglamentos para el año entrante, el reto lo tienen los ingenieros, porque a pesar de otra inmensa temporada de Vettel, la parrilla tiene pilotos de gran personalidad, entre ellos esta Sergio Pérez, increíble que McLaren prescinda de un corredor con tanta raza.

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