Cartas oceánicas

Martes y miércoles de Champions

Nada mueve al Chelsea de esa línea maestra que fija Mourinho en estas fechas. Antes del invierno era un equipo frío, lo sigue siendo en febrero. Un líder severo de la Premier con siete puntos de ventaja, muy maduros, sobre un tierno City. Es el más constante entre los grandes favoritos de la Champions. Su juego es precavido, no engaña a nadie, se puede confiar en él. Cómodo con el papel de destripador, el Chelsea es un rival horroroso para todos. El PSG, más frágil que otros años, recibe mañana al mejor de los ingleses. Los franceses pueden salir malheridos para la vuelta en Stamford Bridge. Otro equipo que llega justo con el calendario es el Bayern. Ocho goles en la última jornada vs el Hamburgo no son ninguna hazaña, pero confirman que Guardiola logró tensar el cuerpo justo a tiempo y eso es complicado, porque al Bayern le cuesta competir. Casi siempre tiene ganada la Bundesliga cuando se reanuda la Champions. El Shakhtar, su rival, se refugia en los 8 grados bajo cero que se esperan el martes en Donestk, pero ya no es aquel hombre de las nieves que asustaba a los forasteros. Se entibió. Igual que Real Madrid, al que le falló la planeación. Ancelotti vuelve a empezar, parece un técnico en pretemporada. Los únicos que mantienen el ritmo son Isco y Kroos. El Schalke tiene la ventaja de enfrentar el miércoles al campeón de Europa en su peor momento. Basilea y Porto completan los primeros cuatro partidos de octavos. Es el año de Héctor Herrera, que ya no es una promesa, sino uno de los jefes de su equipo. El único mexicano que en realidad jugará la fase decisiva del torneo -con Hernández y Jiménez no contamos- tiene una oportunidad inmejorable para confirmar que es de los mejores mediocentros de la Champions. 

 

josefgq@gmail.com