Cartas oceánicas

Madrid y Atlético, fuente a fuente

Según Google Maps la distancia entre Cibeles y Neptuno es de 500 metros. Seis minutos de paseo. Según la UEFA, nueve Copas en 112 años las separan. Pero según el futbol, único sistema válido mañana, el camino es diferente, la perspectiva cambia. Desde Neptuno puede mirarse La Cibeles, pero también se mira el cielo, las estrellas y los siete mares. Los poderes de esa fuente han dado al Atlético de Madrid una fuerza mitológica. En sentido contrario desde Cibeles se puede mirar Neptuno, pero solo Real Madrid con el poder de un balonazo terrenal al frente, es capaz de recorrer en un segundo los 500 metros entre ambas fuentes. Llegando a esta coordenada decisiva en Champions, donde el juego se transmite como enfrentamiento universal, no olvidemos que a un partido entre Atlético y Real, la distancia es por la Capital. Europa entera cabe entre dos barrios. Volviendo a cada fuente, no sé explicar si a estas alturas, Diego Simeone es curandero, veterinario, psicólogo o entrenador. Su Atlético un equipo de partisanos, ha superado las cinco profecías de la temporada: lesiones, suspensiones, presiones, presupuestos y calendarios. Es un cazador de milagros. Merece el reconocimiento que la aristocrática Champions suele negar a los clubes vagabundos. Gane o pierda, el Atlético recibirá el diploma popular al Príncipe de los Mendigos. En cambio el Real Madrid y Ancelotti juegan en casa. Más de diez Copas de Europa los contemplan, demasiado acero, kilos de memoria en la cancha. Pero al margen del peso, el tiempo y la distancia, sabemos que el futbol no es ciencia exacta. Por las dudas, mañana en interiores de La Afición con Higinio Robles y Emiliano Saucedo, publicamos un manuscrito sobre derechos y fuentes del campeón.   

 

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