Cartas oceánicas

Layún, a unos metros de la Premier

El Watford de Miguel Layún viaja por ferrocarril para jugar en la húmeda ciudad de Huddersfield, en Yorkshire, la típica plaza de Segunda División: campestre, sombría y sin calefacción, donde habitan los clubes medievales de Inglaterra. Al interior de la isla en el John Smith´s Stadium, juegan los Terriers, mote muy apropiado para sobrevivir entre los bosques de la Championship inglesa con leñadores. Este futbol tan británico, tan pionero, enfrenta todas las jornadas a sus jugadores con los orígenes del juego, con su profesión. Los partidos en la segunda inglesa son ante todo, reivindicativos. Cada vez que aficionados y futbolistas acuden a sus estadios, lo hacen en defensa de su identidad. Aquello por lo que se distinguen a lo largo de Inglaterra y que los pone en el mapa. Durante las últimas semanas se ha menospreciado el valor deportivo de la Championship, sus clubes, historia y organización. No se entiende que el futbolista emblemático del último torneo mexicano, mundialista y figura del campeón, llegue a una Segunda División. Desde que a nuestros jugadores se les metió en la cabeza la sana ambición de salir de la Liga MX, el medio juzga con recelo a todos los que no llegan a un grande de Europa. El último caso, Raúl Jiménez, es revelador. Siendo mejor futbolista que Layún, no ha podido adaptarse al ritmo y condiciones que exige un club dentro de una Liga mayor. Layún tomó la decisión correcta, con 26 años no está para arriesgar como lo hizo Jiménez. Jugar con el Watford le garantiza, aunque tarde, un aprendizaje intensivo para quedarse en Europa. Siempre será mejor jugar en la Segunda División inglesa, a unos metros de la Premier, que en el América, a miles de kilómetros de distancia.   

 

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