Cartas oceánicas

Huella

La salida de Vicente del Bosque despide una época irrepetible. España deja una huella imborrable en la historia del futbol. Su éxito, basado en selecciones infantiles y juveniles, se parece mucho al camino que México debe seguir. En 1997, Íker Casillas y Xavi Hernández levantan la Eurocopa Sub 17 de Alemania. Dos años después, ganan el Mundial Juvenil de Nigeria 1999 y al año siguiente, son medallistas de plata en Sídney 2000. Esa generación funda un proyecto que 16 años más tarde, arroja dos Eurocopas de Naciones: 2008 y 2012, y un Mundial: 2010.

Desde entonces, Casillas y Xavi formaron parte en todos los títulos ganados por su país. Fueron los únicos de aquel europeo infantil, que se mantuvieron en el victorioso proceso de su selección nacional. A la que solo dirigen cuatro entrenadores durante esos años: José Antonio Camacho (4), Iñaki Sáez (2), Luis Aragonés (4) y Vicente del Bosque (8). Todos tuvieron por ley, dar continuidad al trabajo del otro. Así fue como España perfiló ese estilo admirable que le hizo dominar el juego. Los españoles encontraron una generación triunfadora que el tiempo y el sentido común, educaron. En paralelo, Casillas y Xavi se convirtieron en las piedras filosofales de sus canteras: antes de cumplir los 20 años formaban parte del cuadro base de Madrid y Barça, con varios partidos en Primera División. La trayectoria de estos futbolistas, líderes, capitanes y cracks de la selección española, sirve para entender la cantidad de factores y voluntades entre clubes, directivos y entrenadores, que deben alinearse para transformar la historia futbolística de un país. Solo dos jugadores llegaron al final del camino que los españoles empezaron hace 19 años, detrás suyo vinieron todos.

josefgq@gmail.com